LA IN-JUSTICIA NOS INTERPELA

23 de junio, 2018 - FROTOLAFOTO - -

Hace unos meses tomé esta imagen en Pamplona (aquí muestro un pantallazo porque no la tengo a mano). 

Hoy (ayer) vuelve a cobrar vida con la sentencia que da libertad provisional a la Manada.

Más allá del encabronamiento y perplejidad personal que me produce la decisión judicial, transcurridas unas horas, me asalta la necesidad de responder a la misma.

Como hombre en esta sociedad patriarcal, la medida me invita a reflexionar sobre el el marco de referencia en el que esta se adopta.

La justicia se mueve siempre, como no puede ser de otra manera, en el terreno de la interpretación de los hechos. La interpretación en este caso, corre en favor del condenado y en contra, tanto de la víctima como de la sociedad civil porque traslada un mensaje de tibieza cuando la violencia contra la mujer habría de ser un territorio de compromiso incontestable y de afirmación ética a contemplar como principio básico, también en la interpretación de la justicia y en su aplicación.

La sentencia pues, nos interpela particularmente a los hombres. Nos traslada un signo de interrogación y ambigüedad que habría de convertirse en respuesta individual y ciudadana que llevar como exclamación a la sociedad. Esta ambigüedad en la consideración de lo que es violencia, esta ridícula argumentación de los factores que conducen a la excarcelación, son el resultado, no sólo de unas leyes anquilosadas y obsoletas, sino también de una construcción social sobre lo que es permisible y tolerable en este ámbito.

Los hombres, jueces, y en cualquier otro rol profesional y social, hemos de decidir si tomar partido en favor de la contundencia y de la declaración inequívoca de que la violencia contra la mujer es inaceptable y que no tiene en nuestra sociedad ningún resquicio de tibieza.

La Justicia tiene dos opciones:

o va de la mano de una sociedad más respetuosa e igualitaria mediante una interpretación proactiva y reparadora del delito de violencia contra la mujer o quedará anclada en el escenario "machirulo" de esa suerte de artilugios procedimentales que sirven de pantalla para no afrontar decididamente la solución a este problema.

Los hombres también tenemos dos opciones:

O nos convertimos en trabajadores de una nueva realidad social o seguiremos escondiéndonos tras la cobarde ambigüedad del sí pero no, no es para tanto, y ella qué, etc. etc.

 La in-justicia patriarcal nos interpela.


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